El Profeta —la paz y las bendiciones de Al-lah sean con él— nos informa que quien se encarga de las necesidades y los asuntos de una mujer cuyo esposo ha fallecido, y no tiene a nadie más que cuide de ella, así como del necesitado que requiere ayuda, y los sostiene anhelando la recompensa de Al-lah el Altísimo, obtendrá la misma recompensa que aquel que lucha por la causa de Al-lah o aquel que permanece en oración durante la noche sin cansarse y ayuna un día tras otro.