La obtención de los medios de vida a través del sudor de la frente y la propia mano es mejor que ir pidiendo a la gente sus medios, ya sea que le den o no. Así, el que tome una cuerda y vaya a las zonas de pasto, fincas agrarias o bosques y recoja leña y la traiga a sus espaldas para luego venderla, Al-lah protegerá con eso su honor y dignidad, así como protege su rostro de le mendicidad. Esto le será mejor que pedir a la gente, tanto si le dan como si no. Pedir a la gente es humillante y el creyente es digno y noble, no se deja humillar.