El Profeta —la paz y las bendiciones de Al-lah sean con él— informa que quien diga al escuchar al muecín: «Ash-hadu al-la ilaha il-la-l-lahu wahdahu la sharika lah»; es decir, reconozco, admito y declaro que no hay ninguna divinidad verdadera que merezca ser adorada salvo Al-lah, y todo lo que se adore fuera de Él es falso. «Wa anna Muhammadan ‘abduhu wa rasuluh»; es decir, (atestiguo que Muhammad) es un siervo que no debe ser adorado y un mensajero que no miente. «Raditu bi-l-lahi rabba», estoy complacido con Al-lah; Su señorío, Su divinidad, Sus nombres y Sus atributos; «wa bi Muhammadin rasula», y con todo lo que ha sido enviado y nos ha trasmitido; «wa bi-l islami», y con todas las leyes islámicas, mandatos y prohibiciones «dina», como creencia y sumisión; obtendrá el perdón de sus pecados menores.