El Profeta —la paz y las bendiciones de Al-lah sean con él— jura por Al-lah que todo aquel de esta nación, ya sea judío, cristiano o de otra fe, a quien le llegue el mensaje del Profeta —la paz y las bendiciones de Al-lah sean con él— y muera sin haber creído en él será de los habitantes del fuego, donde permanecerá eternamente.