Anás Ibn Malik, Al-lah esté complacido con él, dice “Estábamos reunidos junto al Mensajero de Al-lah, Él le bendiga y le dé paz, y llegó la hora de la oración”, esto es, mientras los compañeros del Mensajero de Al-lah estaban con él, les alcanzó la oración de media tarde (asr). “Quien estaba próximo a su casa, se apresuró para hacer la ablución. Y los demás esperaron, esto es, los que no vivían cerca de la mezquita junto con el Mensajero de Al-lah, Él le bendiga y le dé paz. Entonces le trajeron al Mensajero de Al-lah, Él le bendiga y le dé paz, un recipiente de piedra con una pequeña cantidad de agua –en otros relatos “se le trajo una bandeja”. Apenas pudo extender sus manos en él de lo pequeño que era ese recipiente. Dijo Anas: “Después, toda la gente pudo hacer la ablución del mismo recipiente”. Le preguntaron: “¿Cuántos erais?” Dijo: “Más de ochenta”.