El Profeta —la paz y las bendiciones de Al-lah sean con él— advierte sobre abandonar las oraciones obligatorias e informa que lo que separa al hombre de caer en la idolatría y la incredulidad es la oración, pues esta constituye el segundo pilar del islam y uno de sus aspectos más importantes. Quien la abandona, negando su obligación, comete incredulidad por unanimidad de los (eruditos) musulmanes, y quien la abandona por completo por negligencia o pereza es un incrédulo. Se ha transmitido el consenso de los sahaba al respecto. Y si es de quienes rezan a veces, está expuesto a esta severa advertencia.