El Mensajero de Al-lah, la paz y las bendiciones de Al-lah sean con él, implora a su Señor y busca acercarse a Él por medio de la súplica. Nos informa de que se ha entregado enteramente a su Sustentador y que a Él ha encomendado todos sus asuntos y que no se ha encomendado a nadie más excepto Él, que a Él ha vuelto entregado de lleno con su corazón, que por la fuerza de Al-lah, su victoria y su ayuda se ha enfrentado a los enemigos de Al-lah con todas las pruebas que Él le ha brindado. Luego, se refugia en Al-lah, en Su fuerza y poder, de encontrar la muerte sin estar en el camino recto del Islam, de otorgarle la guía firme y protegerlo del extravío. Lo reafirma diciendo “No hay dios salvo Tú”, puesto que solo se busca refugio en Al-lah. Luego, añada que su Sustentador es el Viviente, El Inmortal, mientras que los genios y los hombres sí mueren. Ha hecho mención expresa a los genios y los hombres porque son los destinatarios originales del Mensaje.