El Profeta —que la paz y las bendiciones de Al-lah sean con él— nos informa que la mejor expresión de alabanza es "la ilaha il-la Al-lah", que significa 'nadie merece ser adorado excepto Al-lah'. Y la mejor súplica es "al-hamdu lil-lah", que implica reconocer que Al-lah —alabado sea— es "Al Mun'em" (Quien concede gracias a Sus siervos) y el merecedor de todo atributo de belleza y perfección.