El compañero Sufian Ibn 'Abdul-lah —que Al-lah esté complacido con él— le pidió al Profeta —la paz y las bendiciones de Al-lah sean con él— que le enseñara algunas palabras elocuentes que recogieran el significado del islam a las que aferrarse para que no tuviera que preguntarle sobre ello a nadie más. Le respondió: Di: Al-lah es uno y único, y creo en que Él es mi Señor, mi Dios, mi Creador y mi verdadero objeto de adoración, sin asociarle copartícipes. Después le dijo que obedeciera a Al-lah cumpliendo con Sus mandamientos y alejándose de Sus prohibiciones, y que fuera perseverante en ello.