El Profeta —la paz y las bendiciones de Al-lah sean con él— explica que todo musulmán que habrá de rendir cuentas debería realizar diariamente un acto de caridad voluntario a Al-lah por cada articulación de su cuerpo como agradecimiento a Él por su salud y por haber creado sus huesos con articulaciones que le permiten agarrar objetos y extender las manos. Y dichos actos de caridad pueden realizarse a través de todo tipo de buenas acciones, y no se limitan a dar dinero. Entre ellas se incluyen: hacer justicia y reconciliar a dos personas en conflicto; ayudar a quien no puede subirse a su montura o subirle a ella su equipaje; la buena palabra, como invocaciones a Al-lah, súplicas, saludos, etc.; todos los pasos que uno da para dirigirse a la oración; y retirar del camino cualquier objeto que pueda perjudicar a alguien.