Cuando Al-lah le dio la victoria a su mensajero y le concedió un gran botín en la batalla de Hunain, después de haber terminado con el asedio a Taif el profeta regreso al botín y lo repartió entre los que eran nuevos en el islam, algunos de los Ansar se sintieron incomodo con esa repartición, lo más loables de ellos sabían que lo que hacía el mensajero de Al-lah –la paz y las bendiciones de Al-lah sean con él- era lo más justo, cuando el profeta el profeta se enteró de las quejas e incomodidad de los Ansar los mandó a reunir y les dijo que le habían informado lo que ellos habían dicho…el profeta no les recordó sus palabras sino que reconoció todo lo que ellos habían hecho para ayudarlo a él y al islam, ellos se emocionaron y entendieron lo grandioso que era tener la compañía del mensajero de Al-lah, así que volvieron a sus caravanas con la esperanza de la recompensa que Al-lah les dará por todo lo que hicieron y entregaron en el camino de Al-lah por ello el profeta –la paz y las bendiciones de Al-lah sean con él- les ordeno la paciencia y la esperanza en lo que obtendrán en el futuro.