Hubo un hombre llamado Kirkira que el responsable de transportar los enseres del Mensajero de Al-lah, Él le bendiga y le dé paz, y murió. El Mensajero de Al-lah, Él le bendiga y le dé paz, dijo sobre él que está en el Fuego y será castigado por la falta cometida. Irá por lo tanto al Fuego si Al-lah no le perdona esa falta. Los compañeros del Mensajero de Al-lah fueron a verlo y le encontraron con un manto de lana que se había apropiado indebidamente en un botín, antes de que se hiciera el reparto. Por lo que se considera como robo.