El Mensajero de Al-lah -la paz y las bendiciones de Al-lah sean con él- nos informa de la virtud de dar limosnas y reprochar pedirla a la gente. Al mismo tiempo nos informa de que la persona que da y gasta sus bienes en los actos de obediencia a Al-lah es mucho mejor que aquella persona que le pide a la gente sus bienes.