El Mensajero de Al-lah prohibió pedir el poder, ya que si se le otorga será humillado y abandonado por preferir esta vida sobre la próxima, mientras que a quien se le conceda sin que lo pida Al-lah lo ayudará. Y quien jura sobre algo que no sea un impedimento para hacer el bien, si ve que hay algo que es mejor de lo que juró, entonces que rompa su juramento, haga la expiación y haga lo que es mejor.