Aquellos lugares (Ukádh, Mayinna y Dhul Mayáz) eran mercados a los que acudía la gente en el periodo del Hayy en la época preislámica (Yahilia); por lo que los sahabas -que Al-lah esté complacido de ellos- temieron incurrir en falta si ellos también comerciaban en el periodo del Hayy como hacía aquella gente. Así que Al-lah descendió aquello versículo, para evidenciarles que comerciar durante el Hayy no invalida los ritos de consagración, acorde a la legislación islámica. Por tanto, el comercio está permitido, no obstante la prioridad es dedicarse al Hayy, y eso es mejor.