El Profeta —la paz y las bendiciones de Al-lah sean con él— advirtió sobre cuatro características que, si se dan en el musulmán, lo hacen parecerse mucho a los hipócritas. Esto se aplica a aquellos en los que dichos rasgos predominan, no en quien los muestra de forma ocasional. Estos son: Primero, cuando habla, miente de forma intencionada y evita decir la verdad. Segundo, cuando hace un pacto con alguien, no lo cumple y traiciona a la otra parte. Tercero, cuando promete algo, no lo cumple, sino que rompe su promesa. Cuarto, cuando discute o se pelea con alguien, su disputa se vuelve intensa, se desvía de la verdad, busca formas de rechazarla y anularla y recurre a la falsedad y la mentira. La hipocresía consiste en mostrar lo contrario de lo que se guarda en el interior. Esto se observa en quien reúne dichas características, pues su hipocresía se manifiesta con las personas con las que habla, a las que realiza una promesa, a las que confían en él, a las que se pelean con él o con las que establece un pacto. Pero no significa que sea un hipócrita en el islam, de forma que muestre la fe mientras que oculta la incredulidad. Y si alguien tiene una de estos rasgos, posee una parte de hipocresía hasta que la abandone.