El profeta —que la paz y las bendiciones de Al-lah sean con él— muestra que quien realiza las cinco oraciones prescritas sin añadir otras supererogatorias, ayuna el mes de Ramadán sin ayunar lo voluntario, creyendo en la permisión de lo lícito y haciéndolo, creyendo en la prohibición de lo ilícito y absteniéndose de ello, entrará en el paraíso.