El Mensajero de Al-lah, la paz y las bendiciones de Al-lah sean con él, recitó en la primera postración (rakaa) de la oración de la noche (al-ichaa) la sura de la “Higuera y el olivo” [Corán, 95], puesto que se encontraba de viaje y esta sura es breve en comparación con otras. En este sentido, el viaje obliga que se aligeren y se faciliten los actos de adoración visto el esfuerzo que el viaje en aquel entonces requería. A pesar de encontrar de viaje, el Mensajero de Al-lah, la paz y las bendiciones de Al-lah sean con él, no escatimó en todo aquello que pueda intensificar la entrega y el sometimiento en la oración, cuando el corazón oye la recitación del Corán. Así que se esforzó en recitarlo con una voz bella y de forma correcta durante el rezo.