Shaqiq Ibn Sálamata informó que Ibn Masud -Al-lah esté complacido con él- solía aconsejarlos cada jueves y recordarles sus obligaciones religiosas. Y un hombre le dijo: quisiéramos que nos las recordases cada día. A esto Ibn Masud le respondió que lo único que le impide hacerlo es que teme aburrirles. Le añadió: y ciertamente yo me comprometo a aconsejarles por medio de la exhortación y a saber cuánto consejo necesitan, tal y como solía hacer con nosotros el Mensajero de Al-lah -la paz y las bendiciones de Al-lah sean con él- que temía aburrirlos, dado que con el aburrimiento no hay exhortación ni consejo que valga.