De la humildad del Mensajero de Al-lah -la paz y las bendiciones sean con él- está la historia del hombre que vino a verlo mientras daba un sermón y le dijo: soy un extraño que ha venido a preguntar sobre su religión, el profeta -la paz y las bendiciones sean con él- se acercó a él, interrumpió su sermón, se dirigió a él con una silla y le comenzó a enseñar a ese hombre, ya que él había venido deseando y queriendo el conocimiento, quería aprender su religión para obrar de acuerdo a ella, el profeta -la paz y las bendiciones sean con él- se dirigió a él, interrumpió su sermón y le enseñó después de eso completó su sermón.