El Mensajero de Al-lah -la paz y las bendiciones de Al-lah sean con él- ordenó a quien haya terminado de comer no limpiar ni lavar sus manos hasta haberse chupado los dedos, porque nadie sabe en qué parte de su comida está la bendición. Por ello, el Mensajero de Al-lah -la paz y las bendiciones de Al-lah sean con él-, ordenó chuparse los dedos, porque quizás la bendición está en lo que queda en ellos.