El Profeta —la paz y las bendiciones de Al-lah sean con él— aclaró que parte de la excelencia del buen islam de la persona y la perfección de su fe consiste en alejarse de las palabras y acciones que no le conciernen, ni le afectan, ni le importan, ni le benefician, tanto si están relacionadas con asuntos religiosos como mundanos. Esto se debe a que ocuparse de lo que no le atañe puede distraerlo de su obligación, o incluso llevarlo a cosas que debe evitar; pues el ser humano será responsable de sus obras el Día del Juicio.