El Mensajer de Al-lah, la paz y las bendiciones de Al-lah sean con é, informa que Al-lah se alegra más por la vuelta de su siervo a su adoración y el cumplimiento sincero de sus mandamientos, que la alegría que siente uno de ustedes cuando se encuentra en un vasto territorio desierto, sin nadie a quien pueda recurrir, sin agua y sin comida, y se le extravía su dromedario. Después de perder toda esperanza en encontrarlo, se refugia en la sobra de una acacia y se queda dormido esperando su muerte. Ha perdido toda esperanza en encontrarlo, ha perdido la fe en sobrevivir, porque toda su comida y bebida estaba encima del dromedario extraviado. Mientras está así, de repente encuentra su dromedario erguido a su lado, con los estribos enganchados a la acacia que le daba sombra. ¿A qué equivale esta alegría? Esta alegría solo la conoce quien ha vivido una situación similar, ya que se trata de una alegría inmensa. La alegría de vivir después de haber muerto. De ahí que tome los estribos y diga: “¡Oh Al-lah, Tú eres mi siervo y yo soy tu señor!” Ha querido alabar a su Señor y decir: “¡Oh Al-lah, Tú eres mi Sustentador y yo soy tu siervo!” pero de tanta alegría que tenía, cometió este lapsus.