Abu Talha, Al-lah esté complacido con él, era el hombre más rico en palmerales de los que ansar de Medina. Y poseía un huerto con palmeras situado enfrente de la mezquita y en el que solía entrar el Mensajero de Al-lah, Él le bendiga y le dé paz, para beber de su rica agua. Cuando descendió la aleya: ‘No alcanzaréis la verdadera piedad mientras no gastéis en otros de aquello que os es más preciado’, Abu Talha, Al-lah esté complacido con él, se apresuró y acudió al Mensajero de Al-lah, Él le bendiga y le dé paz y le dijo: ‘¡Oh Mensajero de Al-lah! Ciertamente Al-lah te ha revelado: ‘No alcanzaréis la verdadera piedad mientras no gastéis en otros de aquello que os es más preciado’. Y a mí, de toda la riqueza que poseo, lo que más me gusta es mi huerto de palmeras Bairuha. Así pues, lo dejo entre tus manos como sádaqa para que obres con él lo que estimes oportuno. El Mensajero de Al-lah, Él le bendiga y le dé paz, le dijo mostrando su asombro y alegría: ‘¡Qué grata sorpresa! Este es un dinero que volverá a ti con creces (dijo esto dos veces). Creo que deberías repartirlo entre tus parientes. Abu Talha, Al-lah esté complacido con él, así lo hizo y lo repartió entre sus familiares y primos.