Cuando el Mensajero de Al-lah -la paz y las bendiciones de Al-lah sean con él- estaba a punto de abandonar esta vida, se apoyó sobre la madre de los creyentes, Aisha -Al-lah esté complacido de ella- mientras le pedía a su Señor que le llevara a la buena compañia que consiste en: los profetas, los defensores de la verdad, lo mártires y los justos.