Este hadiz describe la paciencia del Mensajero de Al-lah -la paz y las bendiciones de Al-lah sean con él- ante la agonía de la muerte. Cuando se le agudizó la enfermedad que le causó su fallecimiento, el Mensajero de Al-lah -la paz y las bendiciones de Al-lah sean con él- siguió soportando la calamidad que le afligía, porque a él -la paz y las bendiciones de Al-lah sean con él- le fue intensificado el sufrimiento de la enfermedad por una sabiduría sublime: alcanzar el grado más alto de la recompensa de Al-lah por su paciencia. Cuando se le agudizaba el sufrimiento, Fátima -Al-lah esté complacido con ella- decía angustiada por él: “¡Que sufrimiento padece mi padre!”. Puesto que era mujer, y las mujeres no tienen resistencia. Él, sin embargo, le dijo: “¡Ya no habrá sufrimiento para tu padre a partir de hoy!”. Ya que al dejar este mundo, irá a la compañía del Altísimo. De hecho, cuando el Mensajero de Al-lah -la paz y las bendiciones de Al-lah sean con él- padecía la enfermedad, solía decir: “¡Oh Al-lah, llévame a la compañía del Altísimo!” mientras miraba el techo de la habitación. Y cuando murió, Fátima -Al-lah esté complacido con ella- comenzó a llorar la muerte de su padre, pero de forma leve, que no implicó desagrado sobre el destino que Al-lah le ha impuesto. Cuando dijo: “¡Oh padre mío, has respondido al llamado de tu Señor!”, porque Al-lah, Alabado sea, es el que posee todo el poder y el plazo de la vida y muerte de sus criaturas. Por lo tanto, Al-lah respondió a la súplica de Su Mensajero, esto es, que ha muerto como el resto de los creyentes. Elevó su espíritu hasta que se detuvo ante Al-lah, Alabado sea, por encima del séptimo cielo. Cuando Fátima -Al-lah esté complacido con ella- dijo: “¡El Paraíso será tu morada!”, esto es, porque -la paz y las bendiciones de Al-lah sean con él- es a quien se le ha concedido el grado más elevado del paraíso de entre todas las criaturas. Como el propio Mensajero de Al-lah -la paz y las bendiciones de Al-lah sean con él- dijo: “Pidan a Al-lah que me otorgue el Wasilah, una morada en el paraíso que sólo la merece un siervo de Al-lah, y deseó ser ese siervo”. No hay duda de que la morada del Mensajero de Al-lah -la paz y las bendiciones de Al-lah sean con él- es Al-Firdaws, que es la estancia más elevada del paraíso, cuyo techo es el trono del Señor, Majestuoso sea. Así pues, el Mensajero de Al-lah -la paz y las bendiciones de Al-lah sean con él- estará en el grado más alto del Paraíso. Cuando dice: “¡Oh padre mío, al ángel Gabriel le contamos la noticia!” de tu fallecimiento, puesto que el ángel Gabriel era quien traía la Revelación y quien lo instruía en vida. La Revelación por lo tanto está ligada a la vida del Mensajero de Al-lah -la paz y las bendiciones de Al-lah sean con él-. Y cuando se lo enterró, Fátima -Al-lah esté complacido con ella- dijo: “¿Están sus almas satisfechas al echar tierra sobre el Mensajero de Al-lah -la paz y las bendiciones de Al-lah sean con él-?”, les planteó esta pregunta, debido a su gran tristeza por el fallecimiento de su padre, al igual que sus compañeros - Al-lah esté complacido con ellos- pues Al-lah llenó sus corazones con el amor por Su Mensajero. Sin embargo, Alabado sea Al-lah, y a Quien todos volvemos, como dijo en su Libro: “En verdad, tú habrás de morir, [Oh Muhámmad], y en verdad, ellos también habrán de morir” [Corán, 39:30].