Aishah (que Al-láh esté complacido con ella), la esposa del profeta -que la paz y las bendiciones de Al-láh sean con él- dijo que el Profeta (que la paz y las bendiciones de Al-láh sean con él) murió mientras se apoyaba contra su pecho, y que cuando su alma partió de su cuerpo, olía como el mejor aroma que ella ha olido alguna vez.