“Aquel de vosotros que hayamos encomendado algún trabajo como recabar el azaque, los botines, o similar y nos hubiera ocultado algo de lo que se le encargó, aunque fuese tan sólo una aguja de coser y todo lo que esté por encima, lo llevará a cuestas y será motivo de escándalo y vergüenza en el Día del Juicio. Entonces un hombre de los auxiliares (ansar) se levantó y le pidió al Mensajero de Al-lah que le librase de ese trabajo que le había encomendado! El Mensajero de Al-lah, Él le bendiga y le dé paz, le preguntó por qué. El hombre le contestó: ‘Porque te he oído decir esto y aquello’. El Mensajero de Al-lah, Él le bendiga y le dé paz, dijo entonces: “Y ahora digo con toda seguridad: A quien encarguemos un trabajo, que venga obligatoriamente con lo poco y con lo mucho que se le ha encomendado. Que coja lo que se le dé y se abstenga de lo que se le prohíba”.