Un hombre vino a ver al Mensajero de Al-lah -la paz y las bendiciones de Al-lah sean con él- y le pidió un puesto como el que le ha dado a otras personas. Pero el Mensajero de Al-lah -la paz y las bendiciones de Al-lah sean con él- le informó de que él y sus compañeros debían tener paciencia por el trato injusto que iban a encontrar, y el despotismo que iban a sufrir en el futuro a manos de gobernantes que se apropiarán de los bienes públicos, privando de ellos a quienes estén a su cargo. Así que les ordenó -la paz y las bendiciones de Al-lah sean con el- perseverar en la paciencia hasta que se encuentren con él el Día del Juicio en la orilla del rio.