Los idólatras le impidieron al Mensajero de Al-lah, Él le bendiga y le dé paz, y a sus compañeros, Al-lah esté complacido con ellos, que estaban protegiendo Medina del asedio, realizar la oración media tarde (al-asr) hasta que se puso el sol. Así que el Mensajero de Al-lah, Él le bendiga y le dé paz, y a sus compañeros, Al-lah esté complacido con ellos, no pudieron realizarla hasta la noche. Por ese motivo, el Mensajero de Al-lah, Él le bendiga y le dé paz, maldijo a los idólatras rogando que Al-lah llene de fuego sus casas y sus tumbas como castigo por la molestia que le habían causado a él y a sus compañeros, y por no haberles permitido realizar la oración del asr, que se considera la mejor de las oraciones.