“El profeta estaba rezando la oración del difunto y suplicó: ¡Al-lah! Perdona a los musulmanes vivos y muertos, nuestros pequeños y mayores, nuestros hombres y mujeres, nuestros presentes y ausentes, ¡Oh Al-lah! Aquel que Le des vida haz que la viva apegado a las leyes del islam, y a quien Le tomes su alma Tómala en la fe, ¡Oh Al-lah! No nos vedes de la recompensa de las tribulaciones ni nos extravíes.