Todo musulmán que combatiera por la causa de Al-lah, aunque fuese por un período de tiempo muy breve, como el que transcurre entre una ordeñada de camella y otra, en referencia a cuando se ordeña la camella una primera vez y luego se deja para que se alimente su cría para luego volver a ordeñarla por segunda vez. La persona que así lo haga le corresponde ingresar en el Jardín. Y quien fuese herido o dañado, luchando por la causa de Al-lah, como por ejemplo que se caiga de su cabello y resultar herido o recibir la estocada de la espada, entre otras heridas por leves que sean; esta persona vendrá el Día del Juicio con la herida en su momento más sangriento, sin embargo el color de la sangre será azafranado y su olor será como el del almizcle”.