Este hadiz versa sobre el gravísimo castigo que les aguarda a aquellos que se hayan adueñado injustamente de las propiedades de una persona, haciéndose con ellas por medio de su falso alegato y de su juramento fingido. Quien así lo haga incurrirá en la ira de Al-lah hasta el día que llegue su encuentro con Él. A quien le caiga la ira de Al-lah habrá perecido. Después de decirles esto, que el Mensajero de Al-lah, la paz y las bendiciones de Al-lah sean con él, recitó la aleya coránica mencionada en el hadiz como prueba de la certeza de ese gravísimo castigo que les aguarda.