En el hadiz dice que si un musulmán se enoja con otro, teniendo capacidad para descargar su ira sobre él pero no lo hace por complacer a Al-lah y acepta con paciencia lo que le ha ocurrido, tendrá una grandiosa recompensa: será llamado en presencia de todas las criaturas el Día del Juicio para elegir la que quiera de entre las bellas huríes del paraíso.