Ibn Mas’ud -que Al-lah esté complacido con él- menciona que entró donde se encontraba el Profeta -la paz y las bendiciones de Al-lah sean con él- mientras padecía de un fuerte dolor. Lo tocó con la mano y le dijo: “¡Oh Mensajero de Al-lah, padeces una fiebre muy fuerte!” Entonces el Profeta -la paz y las bendiciones de Al-lah sean con él- le informó que su fiebre es equivalente a la fiebre que padecen dos hombres, con el fin de que obtenga el grado más alto de paciencia -la paz y las bendiciones de Al-lah sean con él-.