El compañero del Profeta, Amru Ibn Ajtab, Al-lah esté complacido de él, narra que el Profeta, que la paz y las bendiciones de Al-lah sean con él, que en un día determinado rezó el Fayr; luego subió al mimbar y pronunció el sermón a la gente hasta que llegó Azan el Duhur; entonces, bajó y rezó el Duhur. Luego subió de nuevo al mimbar y pronunció el sermón hasta que llegó la hora del ‘Aser; entonces bajó y rezó el ‘Aser. Luego nuevamente subió al mimbar y pronunció el sermón hasta el ocaso del sol. Es decir, dio el sermón durante un día completo, desde el Fayr hasta la puesta del sol. Donde Al-lah, Glorificado y Exaltado sea, le enseñó una parte de los asuntos ocultos del pasado y del futuro. Y el Mensajero, que la paz y las bendiciones de Al-lah sean con él, las narró a sus sahabas. Y el que más supo de ellos fue el que más memorizó de cuanto dijo.