Este Hadiz lleva una severa advertencia sobre la ocultación del conocimiento y que si se le pregunta a una persona acerca de algo que concierne al interlocutor con respecto a sus asuntos religiosos, tiene el deber de responderle. Sin embargo, si no responde y aclara el asunto, Al-láh, el Todopoderoso, lo castigará en el Más Allá poniendo una brida de fuego sobre su boca. Sin embargo, si el interrogador formula la pregunta por alguna otra razón, como probar al que pregunta, la persona que tiene la respuesta tiene la opción de responderle o no, sin caer en la advertencia establecida en el Hadiz.