El Mensajero de Al-lah, que la paz y las bendiciones de Al-lah sean con él, informa que la súplica del siervo es respondida, excepto aquella que implica cometer algún pecado; cortar los lazos familiares; o que el suplicante se precipite. Entonces los sahabas preguntaron al Mensajero de Al-lah, a qué se refiere con el hecho de precipitarse, que provoca que las súplicas no sean respondidas. Entonces, él dijo: “¡Decir: Le he pedido, le he pedido, y no veo que me responda! Se lamenta por ello y abandona la súplica”.