El Profeta -la paz y las bendiciones de Al-lah sean con él- nos informa de que un hombre compró una tierra y en ella encontró oro, y debido a su gran piedad y rectitud devolvió ese oro al que le había vendido la tierra, puesto que él había comprado la tierra pero no el oro que había en ella. Siendo que el vendedor también rechazó tomar el oro, debido a su gran piedad y rectitud y puesto que había vendido la tierra y lo que en ella había. Entonces, entraron en disputa y le dijeron al juez: "Envía a alguien que coja el oro y lo ponga donde te parezca apropiado". Pero el juez no lo hizo si no que les preguntó si tenían algún hijo. Uno de ellos le informó de que tenía un joven y el otro informó de que tenía una chica. Así pues, el juez les propuso que casaran al joven con la chica y les dieran de ese oro y que dieran en caridad de él.