Un hombre se quejó ante el Mensajero de Al-lah -la paz y las bendiciones de Al-lah sean con él- que a veces se retrasa de la oración en grupo debido a lo que la alarga fulano. El Mensajero de Al-lah -la paz y las bendiciones de Al-lah sean con él- se enojó mucho al oír esto. Luego, se dirigió a los musulmanes para aconsejarles al respecto de este asunto. Les dijo que entre ellos hay quien ahuyenta a los fieles con esa actitud, así que quien guíe la oración debe ser leve con los que rezan detrás de él, de modo que salgan de ella deseosos de volver a repetirla; y puesto que entre ellos hay personas que no pueden soportar la oración larga, bien por incapacidad, bien por ser débiles, enfermos o de necesidades. Sin embargo, si rezan solos, alarrguen la oración como quieran, puesto que no afecta a nadie más que la propia persona.