Este hadiz demuestra la permisividad y la tolerancia de la ley islámica (sharia) y que sus enseñanzas están en contra de lo que abogan muchos fundamentalistas y obstinados, que ven la religión como dureza y sufrimiento. Por lo tanto, este noble hadiz demuestra que está permitido tocar los timbales y cantar en los días de Eid (celebraciones), dado que las dos esclavas lo hicieron con el beneplácito del Mensajero de Al-lah -la paz y las bendiciones de Al-lah sean con él- que éste reprochó a quien les recriminó por tocar y cantar. Del mismo modo están permitidos los bailes de guerra. Es sabido que los abisinios tienen una inclinación por el juego y el ritmo de la música. El Mensajero de Al-lah -la paz y las bendiciones de Al-lah sean con él- se lo permitió hacer en la mezquita, velando por un fin legítimo de gran importancia que ha sido señalado en algunas partes del hadiz: 1. Informar a las otras facciones que aún no han abrazado el Islam, por miedo de la dureza y violencia del mismo, que la religión islámica es una fe de tolerancia, tranquilidad y facilidad. Esto iba dirigido en especial a aquellas facciones, como por ejemplo la judía, que no querían abrazar el Islam y le impedían a los demás hacerlo. Por eso, en otra parte del hadiz se dice que Umar increpó a los abisinios, y que el Mensajero de Al-lah -la paz y las bendiciones de Al-lah sean con él- le dijo: “Déjalos” para que así sepan los judíos que el Islam es una religión abierta y que él ha sido enviado con la amistad y la tolerancia. 2. Que ese juego o baile que realizaban era en el día del Eid, y es sabido que los días del Eid son de ambiente alegre y festivo. 3. Que un juego de hombre caracterizado por su dureza, entusiasmo y valentía.