A 'Aisha, que Al-lah esté complacido de ello, la visitó una mujer que le habló de sus abundantes adoraciones y oraciones. Y ‘Aisha se lo comentó al Mensajero de Al-lah, que la paz y las bendiciones de Al-lah sean con él, y le prohibió la exageración en las adoraciones, y no hacer más allá de la capacidad de cada uno. Y le informó que Al-lah no se cansará de recompensar las acciones de las personas, mientras que ellas no se cansen y dejen de hacerlas. Por tanto, le aconsejó que para que continúe la recompensa y el favor de Al-lah sobre la gente, tienen que mantener constancia en el cumplimiento de aquello que pueden hacer de forma ininterrumpida, ya que eso es mejor.