La madre de Saad falleció antes de cumplir con una promesa que haya hecho, así que su hijo Saad Ibn Ubada le consultó al Mensajero de Al-lah, la paz y las bendiciones de Al-lah sean con él, para cumplirla en vez de ella. Entonces el Mensajero de Al-lah, la paz y las bendiciones de Al-lah sean con él, le permitió ello y le dijo: “Cumple tú con su promesa".