El Mensajero de Al-lah, Él le bendiga y le dé paz, portaba dos armaduras con el fin de protegerse de las estocadas del enemigo en la batalla de Uhud. Cuando se dirigió a una roca y quiso subirse encima, no pudo, pero Talhata, Al-lah esté complacido con él, reclinó su cuerpo para que el Mensajero de Al-lah, Él le bendiga y le dé paz, se montase sobre él y le ayudó a subir encima de la roca. Entonces, el Mensajero de Al-lah, Él le bendiga y le dé paz, dijo: “¡Oh Al-lah, compensa a Talhata!”, esto es, que Talhata se ha garantizado para sí, bien por este acto, bien por lo que hizo en esa batalla, el Paraíso y se lo ha merecido por todas sus obras.