Cuando se le cortaba el pie a Amru ibn Muadh- que Al-láh esté complacido con él-, el profeta -que la paz y las bendiciones de Al-láh sean con él- ponía su saliva sobre la herida de la parte cortada y el pie se recuperaba con el permiso de Al-láh, y esto es un milagro del profeta -que la paz y las bendiciones de Al-láh sean con él-.