Que el Mensajero de Al-lah, Él le bendiga y le dé paz, solía dejar de practicar algunos actos que le gustaba hacer, temiendo que la gente le imitara y que eso fuese un motivo por el que se convirtiese en obligado para ellos hacerlo. Esto les podría suponer un sufrimiento grandioso. No obstante, el Mensajero de Al-lah, la paz y las bendiciones de Al-lah sean con él, detestaba imponer a su comunidad algo que le supusiera un sufrimiento.