El Mensajero de Al-lah, Él le bendiga y le dé paz, suplica a Al-lah, Ensalzado sea, para que bendiga a su pueblo en las primeras horas del día y que estas horas del día les basten para realizar sus labores y que se incremente el fruto de su trabajo y aumente, ya sea en la búsqueda de la riqueza, en el estudio, o en la victoria contra el enemigo o en cualquier otra empresa. Por ello, solía enviar sus expediciones militares a primeras horas del día. De este modo, también Sajr Ibn Wadaa, Al-lah esté complacido con él, consiguió acumular una gran riqueza gracias a la súplica del Mensajero de Al-lah, Él le bendiga y le dé paz.