Sa'd Ibn Jawla murió estando su mujer Sabia'a Al-Aslamiya embarazada. No pasó mucho tiempo antes de que ella diera a luz. Cuando ella se recuperó del puerperio y volvió al estado de pureza (ella sabía que al dar a luz concluía el periodo en el que no podía contraer matrimonio), se acicaló. Abu As-sanabil entró donde se encontraba y la encontró arreglada y acicalada, así que está deseando casarse. No obstante, él rechazó lo que ha hecho creyendo que su tiempo de espera no ha terminado y no podía contraer matrimonio hasta que no pasen cuatro meses y diez días, tomando como referencia el texto coránico: “Y si alguno de ustedes muere y deja esposas, estas deberán permanecer, sin casarse, un período de cuatro meses y diez días” [Corán, 2:234]. Así que Sabia'a entró en duda acerca de lo que sabía hasta entonces al respecto de este tema, máxime cuando Abu As-sanabil lo juró por Al-lah. Por ello decidió recurrir al Mensajero de Al-lah -la paz y las bendiciones de Al-lah sean con él-. Fue a verlo para hacerle la consulta y el Mensajero de Al-lah le dictaminó que ya podía contraer matrimonio después de dar a luz, y que podía casarse si le apetece. Y en ese caso, Mensajero de Al-lah aplicó las palabras del Todopoderoso cuando dice: “y para las que estén embarazadas, el fin de su período de espera llegará cuando den a luz” [Corán, 65:4]. Así que la mujer que muere su esposo estando embarazada, su tiempo de espera es hasta dar a luz, y si no está embarazada, debe esperar cuatro meses y diez días.