El marido de Barira -Al-lah esté complacido de ella- era un esclavo llamado Mughiz -Al-lah esté complacido de él-. Barira servía a Aisha -Al-lah esté complacido de ella- antes de comprarla y liberarla. Entonces se le dio a elegir entre permanecer con su marido Mughiz o separarse de él, y ella optó por separarse. Después de este conflicto familiar, Mughiz -Al-lah esté complacido de él- no cejaba en perseguir a Barira -Al-lah esté complacido de ella- por los callejones y caminos de Madina, al tiempo que lloraba y sus lágrimas visibles empapaban su barba. Todo ello debido a su amor por Barira -Al-lah esté complacido de ella-. Quizás así se replantearía su decisión y volvería con él. El Mensajero de Al-lah -la paz y las bendiciones de Al-lah sean con él- le dijo a Barira -Al-lah esté complacido de ella-: si vuelves con él, tendrás tu recompensa. A lo que ella replicó: ¿Me ordenas que vuelva con él, Mensajero de Al-lah? A lo que él le contestó: solo estoy intercediendo por él. Y ella respondió: no tengo ni deseo ni intención en volver con él.