El Mensajero de Al-lah -la paz y las bendiciones de Al-lah sean con él- estaba en compañía de sus compañeros en un viaje y durante una noche oscura, no supieron cuál era la orientación de la Quibla, entonces cada uno de nosotros rezó en la dirección que le pareció. Al día siguiente, descubrieron que habían rezado en una dirección distinta de la Quibla, así que le contamos lo sucedido al Mensajero de Al-lah -la paz y las bendiciones de Al-lah sean con él-. Entonces, Al-lah Todopoderoso hizo descender esta aleya: “Y allí donde se vuelvan hallarán la faz de Al-lah” [Corán, 2:115].